martes, 15 de noviembre de 2011

Brasileros en Bolivia




Brasileros en Bolivia



Con la misma cantidad de dinero con la que sólo pagan una mensualidad en una Universidad en su país, aquí les alcanza para estudiar, comer, vivir e incluso ahorrar.
Esa es la realidad de los casi 2000 estudiantes brasileros registrados en las diferentes universidades de Cochabamba, de los cuales la mitad pertenece a la comunidad de Univalle.
El emprendimiento de carreras como Medicina, Arquitectura y Odontología y el costo tan reducido en nuestro país para las mismas, atrajo la mirada de quienes en su país no pueden aspirar a graduarse de una Universidad privada, deseo que es capaz de verse consumido al arribo a Cochabamba para emprender la vida universitaria con la que tanto soñaron.
Para Univalle, que el 50% de los estudiantes brasileros estudien en sus aulas, si bien es un orgullo, es más bien el 50% de ganancias líquidas, porque a diferencia del residente boliviano, el brasilero no sólo paga la Universidad, sino también alojamiento, comunicación, comida, y otros requerimientos que la mayoría de las veces son otorgadas por la misma institución.
Eso les ha dado a los estudiantes bolivianos, en una Universidad boliviana, el título de segundones. Porque el boliviano no es el turista, el boliviano no es el extranjero, el boliviano es el ciudadano oriundo de su propio país que decidió estudiar en su tierra, pero que extrañamente es tratado como “lo peor es nada”.
Y ahora es cuando, los restaurantes en vez de promover el castellano, para que los casi mil estudiantes que sólo hablan portugués por lo menos sean bilingües, tienen las ideas de escribir sus menús en el idioma propio del Brasil. Ahora es cuando Universidades como la Franz Tamayo, sólo pone cuadros de anuncios en portugués con el pretexto de incentivar la comunicación fácil. Ahora es cuando lamentablemente puedes mirar a tu alrededor y ver convertida tu ciudad en una colonia carioca.
Y esto último no es malo, porque mal que mal el estudiante brasilero es un gran motor en la economía. Se estima que un estudiante brasilero, cualquiera que sea su situación socioeconómica, gasta aproximadamente 600$ mes. Dinero que un estudiante boliviano ni en sus mayores sueños podría gastar.
Muy bien, somos los anfitriones. Ellos nos están visitando, aparte están invirtiendo, contribuyen a nuestro desarrollo, pero es esa acaso la justificación perfecta para que incluso no se hagan actos conmemorativos el 6 de Agosto pero se celebre una fiesta festejando el 15 de septiembre día de la Independencia del Brasil. ¿Vale acaso justificar esto?
En Brasil el residente boliviano está obligado a comunicarse en el idioma propio del lugar. Es visto como el bolita que sólo sirve para trabajar y además es aislado por sus condiciones fisiológicas y socioeconómicas, pero en Bolivia la historia es muy distinta.
Somos capaces de aguantar sus voces chillones en los ascensores y en los comedores, somos capaces de tratar de entender un poco de lo que hablan, porque son muy pocos a los que les da la gana de comunicarse en castellano y de yapa somos capaces de admirarlos como si fueran lo mejor que nos ha ocurrido mientras ellos son capaces de chocarnos y pisarnos en el camino.
Hay gente como yo, que hemos sido residentes bolivianos en Brasil y afortunadamente cuento con amigos que ahora viven en mi país y son oriundos del país con el limitamos al este. Sin embargo no por eso voy a ser en mi país la segundona. Sé que ellos no querían que yo fuera la primera en el suyo.
Al estudiante brasilero hay que respetarlo, porque no olvidemos que nos entrega gran porcentaje de su economía, mientras que muchos de nosotros solo aportamos con unos cuantos centavos. 

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